La senadora del Centro Democrático se refirió a la relación entre la distribución de la tierra y la inequidad en Colombia.
Un día después de la posesión presidencial de Gustavo Petro, las senadoras Paloma Valencia, María Fernanda Cabal y Paola Holguín, del partido Centro Democrático, emitieron el discurso de oposición, tal como lo reglamenta el Estatuto de Oposición, Ley 1909 de 2018.
La senadora Paloma Valencia, durante su intervención publicada en el canal oficial del Centro Democrático, en el minuto 49:35, afirmó que: “Se ha asentado en el discurso nacional la idea de que la inequidad en Colombia está ligada a la distribución de la tierra. El agro, en un buen año, puede significar el 7 % del PIB. Es un renglón importante, pero está lejos de ser el más significativo. Los problemas del agro están más relacionados con la falta de productividad: los créditos son costosos y no llegan. La maquinaria agrícola es cara y escasa (…)”.
RedCheq se comunicó con la oficina de comunicaciones de la senadora Valencia para precisar en qué fuentes se basó para hacer esas afirmaciones. Nos respondieron que las cifras del sector agrícola se pueden encontrar en el DANE, Banco Mundial y MFI. También adjuntaron una tabla y un gráfico sobre la participación histórica de todos los sectores en la economía, incluida la participación del sector agrícola. A continuación encontrarán la imagen de la tabla y el gráfico, aunque se pueden consultar en detalle en el anterior hipervínculo.


Por otra parte, sobre la segunda parte de la afirmación, su equipo de comunicaciones manifestó que “se pueden encontrar cientos de estudios de la razón por la que el campo es improductivo. Recomendamos ver estudios de Fedesarrollo, Banco de la República y academia”. Sobre esto, adjuntaron un documento académico de Andrés Restrepo Campuzano y un artículo del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF).
RedCheq rastreó el origen del primer documento y encontró que corresponde a una tesis de pregrado en economía del entonces estudiante Andrés Restrepo Campuzano, como se evidencia en el repositorio de la Universidad EAFIT. El trabajo concluye: “que la solución al problema de productividad rural y las condiciones de vida de los hogares, requiere políticas que diferencien las regiones con potencial en ciertos tipos de cultivos y les garanticen acceso a créditos, asistencia técnica y mercados, potencializando la producción con figuras asociativas entre los pequeños empresarios y los de mayor tamaño, que provean beneficios técnicos y tecnológicos fruto de las economías de escala y del mayor capital”.
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Respecto al artículo publicado en 2021 por el Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), encontramos que “en los últimos 20 años la productividad laboral del sector agropecuario colombiano se ha mantenido en 15,1% por debajo del promedio de América Latina y muy por debajo (47,5%) de la de países con condiciones similares de suelo y clima como Costa Rica[...] En este contexto hay dos situaciones que debemos tener en cuenta para el desarrollo rural de Colombia: la oferta de servicios para la formalización de la tierra y el buen funcionamiento del catastro”.
En ese sentido, tras consultar fuentes oficiales, fuentes alternativas y expertos en el tema, calificamos la afirmación de la senadora Valencia como ‘Discutible’, pues aunque sus cifras sobre el sector agro y el Producto Interno Bruto (PIB) se acercan a la realidad, otros estudios y expertos plantean que los problemas de este sector sí están relacionados, en gran medida, con la distribución de la tierra y que esto, a su vez, está ligado con las brechas de inequidad en Colombia.
¿Qué tan importante es la participación del agro en el PIB?
El Banco Mundial reporta que en 2020 y 2021 la participación de la agricultura fue de 7.4 % en Colombia, una cifra muy cercana a la mencionada por la senadora del Centro Democrático. El informe también detalla que, desde el año 1965, en Colombia la participación de la agricultura en el PIB ha perdido 19 puntos porcentuales –cayendo de 27,3 % al 7.4 %–. Mientras, en los últimos diez años, la tendencia ha sido descendente (Ver gráfico 1). En otras palabras: en 1965 casi un tercio de los ingresos netos del país provenían de la producción agrícola; pero en la actualidad, menos de la décima parte del PIB proviene del campo colombiano.
Gráfico 1. Participación Porcentual Agricultura en el PIB (1991-2021). Fuente: Banco Mundial
Por otra parte, sectores como la Industria y el Comercio fueron los encargados de liderar las áreas productivas del país que más aportaron al PIB durante el año 2021, según los reportes del Banco Mundial.
Adicionalmente, el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (Dane), entidad encargada del levantamiento, análisis y difusión de estadísticas oficiales en Colombia, señala en el informe PIB: Principales resultados del Primer trimestre 2022, que la tasa de crecimiento anual de la agricultura fue de 3,1 % y contribuyó 0,2 % al crecimiento del PIB del país. En ese sentido, el documento evidencia que el sector agrícola contribuyó más al crecimiento que la Explotación de minas y canteras (0,0%) e igualó a sectores de importantes como Actividades financieras y de seguros (0,2%) y Suministro de electricidad, gas, vapor y aire acondicionado (0,2%).
Gráfico 1. Aportes de la tasa de crecimiento anual% del PIB (2022) Fuente: DANE
Sin embargo, el informe también muestra que la participación del sector agrícola está alejada de los tres sectores con mayor protagonismo: Comercio, transporte, alojamiento y servicios de comida (3,8%), Industrias Manufactureras (2,0%) y Administración pública, defensa, educación y salud (1,4%). En esa medida, la senadora Valencia acierta al decir que la producción agrícola “es un renglón importante”, pero que “está lejos de ser la más significativa”.
¿Hay relación entre la distribución de la tierra y la inequidad?
Con respecto a estas cifras, el economista Alejandro Guzmán Maldonado, experto en temas de economía agrícola, profesor de la Universidad del Valle y master en Economía del Institut des hautes études de l'Amérique latine (Université Sorbonne Nouvelle-Paris 3), asegura que si durante un año el agro tiene una participación del 7% del PIB, no podría considerarse un sector productivo 'minúsculo'.
Al respecto, Germán Darío Machado Rodríguez, profesor de Economía de la Universidad de los Andes, consultor y analista económico, concuerda en que “en cualquier caso, no se consideraría minúsculo, pues, produce el 70 % de los alimentos diarios en el país, genera empleo y su peso en el PIB es casi el doble que el de la construcción y prácticamente el mismo que el sector transporte y comunicaciones".
Entre tanto, Guzmán Maldonado, también advierte que “el agro tiene muchas cadenas de valor insertas en la industria y los servicios. Por ejemplo: restaurantes o alimentos procesados”. En ese sentido, resalta que la participación del agro en el PIB es lo suficientemente importante como para que el tema de la distribución de la tierra en Colombia sea un tema relevante para medir la inequidad en el país: “porque hay que producir alimentos para toda la economía. La inequidad en la distribución de la tierra afecta la producción de alimentos”.
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Además, el profesor Machado nos explica que: "Las cifras muestran que la desigualdad en ese indicador es abismal: de 1 a 100, en Colombia se calcula en 89,7, lo que indica que en menos del 10 % de los propietarios está el 95 % de la tierra del país. Las razones para esos resultados son diversas, pero a todas luces dejan ver la inequidad en el país. Colombia tiene un gran potencial agrícola. Sin embargo, enfrenta varios problemas en el campo. El principal es la baja productividad, que tiene estrecha relación con la alta concentración de la propiedad y con la muy elevada informalidad en la tenencia de la tierra. Estos hechos, además, hacen más difícil para los pequeños productores acceder al sistema financiero. Adicionalmente, hay una pobre infraestructura de riego y drenaje que cubre a una mínima parte del país. Esta debilidad, que reduce la competitividad, junto a la precaria infraestructura en vías terciarias, dificulta el acceso a los mercados locales e internacionales".
Un elemento del discurso de la senadora Valencia es el cuestionamiento de que la inequidad en Colombia está ligada a la distribución de la tierra. Sin embargo, el investigador Fabio Alberto Pachón Ariza, doctor en Economía Agrícola de Humboldt Universitat Zu Berlin e investigador del Grupo de Investigación Estudios Rurales y Soberanía Alimentaria (ERSoA) de la Universidad Nacional de Colombia (UNAL), en Distribución de la propiedad rural en Colombia en el siglo XXI, reseña un coeficiente GINI de distribución de tierra en Colombia de 0,8955 en 2019.
El coeficiente de GINI es una medida entre 0 y 1, en la que 1 corresponde a una concentración total –mayor desigualdad en la distribución–. Colombia, por ejemplo, está ubicada muy cerca del 1, lo que quiere decir que la tierra está en manos de pocas personas. La investigación advierte que: “En 2019 (...) el 3 % del total de los propietarios ocupaban el 78 % del total de la tierra rural distribuida en predios de más de 100 hectáreas; y en predios de menos de 10 hectáreas, el 85,5 % del total de los propietarios solo ocupaban el 7 % del total de la tierra”.
La senadora del Centro Democrático plantea que “los problemas del agro están más relacionados con la falta de productividad”, principalmente sobre acceso a créditos y maquinaria. En contraste, el investigador Alejandro Guzmán afirma que “el problema real es la tenencia de la tierra y esta está relacionada con la productividad, pero también con la distribución del ingreso”. En términos de competitividad y productividad ocurre que “los que tienen poca tierra llegan a un punto donde se transforman, ya sea vendiéndola o empleandose como trabajadores. En el mejor de los casos, su tierra sirve para tener una casa con huerta”, concluyó el experto.